“RENOVANDO LA ALIANZA, CAMINAMOS JUNTOS”
INTENCIONES PARA EL REZO DEL SANTO ROSARIO
EN EL AÑO JUBILAR DIOCESANO
PRESENTACIÓN
Queridos hermanos y hermanas:
Al celebrar el Jubileo Diocesano de Avellaneda-Lanús, damos gracias al Señor por los veinticinco años de camino compartido desde la creación de la nueva realidad de diocesana con la integración del territorio de Lanús con el de Avellaneda. Lo hacemos animados por el lema que nos acompaña en este tiempo de gracia: «Renovando la alianza, caminamos juntos».
Todo jubileo es una invitación a volver a las fuentes, a hacer memoria agradecida de la fidelidad de Dios y a disponernos con renovada esperanza para la misión que el Señor nos confía. Por eso, las Orientaciones Pastorales Diocesanas 2026-2028 nos convocan a seguir creciendo como una Iglesia que anuncia con alegría el Evangelio, reconstruye vínculos y cuida la dignidad humana.
Sabemos que este camino no depende solamente de nuestros proyectos o esfuerzos. Toda auténtica renovación nace de la acción de Dios en el corazón de su pueblo. Antes de salir al encuentro de los hermanos, necesitamos encontrarnos con el Señor. Antes de servir, necesitamos escuchar. Antes de hablar de Dios, necesitamos dejarnos hablar por Él.
La Legión de María, los grupos de Madrugadores, los grupos del Padre Pío, las comunidades de oración, los grupos carismáticos y tantas otras expresiones de espiritualidad presentes en nuestra diócesis han comprendido siempre esta verdad profunda: la renovación de la Iglesia comienza, escuchando al Señor y dejándose conducir por el Espíritu Santo.
Por eso he querido ofrecer estas intenciones para el rezo del Santo Rosario durante nuestro Año Jubilar. Nacen como un reconocimiento agradecido a quienes sostienen con su oración la vida y la misión de nuestras comunidades, pero desean también ponerse al servicio de todos aquellos que quieran utilizarlas en la oración personal, familiar o comunitaria.
Al contemplar los misterios de la vida de Jesús junto a María, ponemos en las manos de la Madre las alegrías, desafíos y esperanzas de nuestra Iglesia diocesana. Rezamos por nuestras comunidades, por las familias, por los niños y los jóvenes, por los estudiantes y educadores, por los ancianos, por los enfermos, por los desempleados, por las personas con discapacidad, por los migrantes, por las personas privadas de su libertad, por quienes luchan contra las adicciones, por quienes sufren la soledad o la desesperanza y por todos aquellos cuya dignidad reclama cercanía, cuidado y esperanza.
Deseo que estas intenciones nos ayuden a vivir más profundamente nuestro Jubileo Diocesano, favoreciendo el encuentro personal con Jesucristo vivo y una integración cada vez más plena en la vida de nuestras comunidades. Que, renovando la alianza con el Señor, podamos seguir haciendo nuevas todas las cosas, crecer como una casa de puertas abiertas y caminar juntos como un pueblo peregrino en la esperanza.
Que Nuestra Señora de la Asunción, patrona principal de nuestra diócesis, nos acompañe en este tiempo de gracia. Que ella nos enseñe a escuchar la Palabra, a servir con generosidad y a caminar unidos como discípulos misioneros de Jesucristo.
Con afecto y gratitud, los bendigo en el Señor.
☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús
Avellaneda-Lanús, 12 de junio de 2026.
Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
MISTERIOS GOZOSOS
MISTERIOS DE LA LUZ
MISTERIOS DOLOROSOS
MISTERIOS GLORIOSOS
ORACIÓN FINAL, PALABRAS FINALES, HIMNO DEL JUBILEO
MISTERIOS GOZOSOS
Una Iglesia que escucha la Palabra, renueva la alianza y se deja transformar por la alegría del Evangelio.
Primer Misterio: La Anunciación del Señor
Contemplando a María que recibe el anuncio del ángel y responde con un generoso «hágase», oremos para que nuestra Iglesia diocesana viva este Jubileo como un tiempo de escucha, discernimiento y conversión. Que el Espíritu Santo renueve la alianza de Dios con su pueblo y suscite abundantes vocaciones al sacerdocio, al diaconado, a la vida consagrada y al compromiso laical.
Segundo Misterio: La Visitación de María a Isabel
Contemplando a María que sale presurosa al encuentro de Isabel, oremos para que nuestras comunidades crezcan en una auténtica cultura del encuentro. Que aprendamos a caminar juntos, a reconstruir vínculos y a acercarnos especialmente a quienes viven situaciones de sufrimiento, soledad o exclusión.
Tercer Misterio: El Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo
Contemplando al Hijo de Dios que nace entre los pobres y sencillos de Belén, oremos para que nuestra diócesis sea una Iglesia cercana a las familias, a los trabajadores, a los jóvenes y a quienes más necesitan esperanza. Que sepamos reconocer y cuidar la dignidad de toda persona humana.
Cuarto Misterio: La Presentación del Niño Jesús en el Templo
Contemplando a María y José que presentan a Jesús al Señor, oremos para que toda nuestra vida diocesana encuentre siempre en Cristo su centro. Que nuestras celebraciones, nuestra oración comunitaria y nuestra espiritualidad alimenten la comunión, fortalezcan la fe y sostengan la misión evangelizadora de la Iglesia.
Quinto Misterio: Jesús perdido y hallado en el Templo
Contemplando a Jesús que enseña en medio de los doctores de la Ley, oremos por la transmisión de la fe y por la misión educativa de la Iglesia. Que las familias, los catequistas, los educadores, las comunidades educativas y todos los agentes pastorales acompañen a niños, adolescentes y jóvenes al encuentro personal con Jesucristo vivo y a una participación activa en la vida de la comunidad cristiana.
MISTERIOS DE LA LUZ
Una Iglesia discípula y misionera que anuncia con alegría el Evangelio.
Primer Misterio: El Bautismo del Señor en el Jordán
Contemplando a Jesús que es revelado como el Hijo amado del Padre, oremos para que todos los bautizados redescubramos la belleza de nuestra vocación cristiana. Que nuestra Iglesia diocesana renueve la alianza con el Señor y encuentre en el Bautismo la fuente de toda misión y servicio.
Segundo Misterio: Las Bodas de Caná
Contemplando a María atenta a las necesidades de los esposos, oremos por nuestras familias. Que en medio de las dificultades económicas, las tensiones cotidianas y las incertidumbres del presente, puedan encontrar en Cristo la fuerza para sostenerse en el amor, el diálogo y la esperanza.
Tercer Misterio: El Anuncio del Reino de Dios
Contemplando a Jesús que anuncia la Buena Noticia a los pobres y llama a la conversión, oremos para que nuestras comunidades crezcan en una auténtica conversión pastoral y misionera. Que salgamos al encuentro de quienes se han alejado de la fe y renovemos nuestras estructuras y estilos pastorales para ser una Iglesia verdaderamente en salida y misionera.
Cuarto Misterio: La Transfiguración del Señor
Contemplando a Jesús que manifiesta su gloria a los discípulos, oremos por nuestro Obispo, los presbíteros, los diáconos, los consagrados y consagradas, los seminaristas y todos los agentes pastorales. Que fortalecidos por el encuentro con Cristo perseveren con alegría en el servicio al Pueblo de Dios.
Quinto Misterio: La Institución de la Eucaristía
Contemplando a Jesús que se entrega como alimento para la vida del mundo, oremos para que nuestras comunidades crezcan en la comunión revalorizando el domingo como día del Señor, centro de la vida cristiana, fuente de la Eucaristía y del encuentro comunitario.
MISTERIOS DOLOROSOS
Una Iglesia samaritana que cuida la dignidad humana y reconstruye vínculos.
Primer Misterio: La Oración de Jesús en el Huerto
Contemplando a Jesús que experimenta la angustia y confía plenamente en el Padre, oremos por quienes viven situaciones de sufrimiento, soledad, depresión, desesperanza o enfermedad. De modo particular, por los jóvenes que atraviesan momentos de fragilidad emocional, por quienes luchan contra las adicciones y por las familias que los acompañan.
Segundo Misterio: La Flagelación del Señor
Contemplando a Jesús herido en su cuerpo, oremos por quienes ven vulnerada su dignidad. Por los pobres, los desempleados, los trabajadores precarios, los jubilados, las personas con discapacidad, quienes tienen dificultades para acceder a los cuidados que necesitan y todos aquellos que padecen las consecuencias de la exclusión social. Que nadie pierda la esperanza ni se sienta abandonado.
Tercer Misterio: La Coronación de Espinas
Contemplando a Jesús humillado y rechazado, oremos por quienes sufren las consecuencias de la injusticia, la corrupción y el abuso de poder. Que el Señor convierta los corazones de quienes tienen responsabilidades públicas y sociales, y nos conceda trabajar por una sociedad fundada en la verdad, la honestidad y el bien común.
Cuarto Misterio: Jesús carga con la Cruz
Contemplando a Cristo que comparte el peso del sufrimiento humano, oremos por quienes han sido víctimas de la violencia y la inseguridad; por los ancianos muchas veces olvidados; por las familias que viven con miedo o han perdido a un ser querido; por las personas con discapacidad; y por todos los que trabajan por una sociedad más justa y pacífica. Que nuestras comunidades sean lugares de consuelo, cercanía y construcción de la paz.
Quinto Misterio: La Crucifixión y Muerte del Señor
Contemplando a Jesús que entrega su vida por amor, oremos para que nuestra Iglesia sea cada vez más samaritana y servicial. Recordemos especialmente a las personas privadas de su libertad, a sus familias y a quienes sirven en la pastoral penitenciaria. Que aprendamos a reconocer el rostro de Cristo en quienes sufren y trabajemos incansablemente por una cultura del cuidado, de la compasión y de la dignidad humana.
MISTERIOS GLORIOSOS
Una Iglesia peregrina de esperanza que camina unida bajo la protección de Nuestra Señora de la Asunción.
Primer Misterio: La Resurrección del Señor
Contemplando a Cristo resucitado, vencedor de la muerte, oremos para que el Jubileo Diocesano renueve nuestra esperanza. Que, aun en medio de las dificultades que atraviesa nuestro pueblo, sepamos descubrir los signos de la presencia de Dios que sigue haciendo nuevas todas las cosas.
Segundo Misterio: La Ascensión del Señor
Contemplando a Jesús que envía a sus discípulos a anunciar el Evangelio al mundo entero, oremos para que los laicos de nuestra diócesis sean testigos valientes de la fe en la vida familiar, social, educativa, cultural, laboral y política, promoviendo una sociedad más justa, inclusiva y fraterna.
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo
Contemplando al Espíritu que reúne a la Iglesia en la diversidad de dones y carismas, oremos para que crezcan entre nosotros la comunión, la escucha mutua y la participación. Que movimientos, instituciones, comunidades, servicios y organismos diocesanos caminen unidos en la misma misión evangelizadora, discerniendo los signos de los tiempos con la luz del Espíritu Santo.
Cuarto Misterio: La Asunción de la Santísima Virgen María
Contemplando a Nuestra Señora de la Asunción, patrona principal de la diócesis de Avellaneda-Lanús, elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, le confiamos el camino de nuestro Jubileo Diocesano. Que, siguiendo su ejemplo de fe, disponibilidad y servicio, aprendamos a renovar la alianza con el Señor y a caminar juntos como Pueblo de Dios.
Quinto Misterio: La Coronación de María como Reina del Cielo y de la Tierra
Contemplando a María, Madre de la Iglesia y Reina de la Paz, oremos por toda la diócesis de Avellaneda-Lanús. Que el Señor nos conceda vivir con alegría el Evangelio, reconstruir los vínculos heridos, cuidar la dignidad de toda persona humana y crecer en la esperanza, para que florezca entre nosotros la civilización del amor.
ORACIÓN FINAL
Madre de la Asunción, patrona de nuestra diócesis, ponemos en tus manos el camino de este Jubileo. Tú que supiste escuchar la Palabra, acogerla en tu corazón y hacerla vida en el servicio, enséñanos a renovar cada día nuestra alianza con el Señor.
Acompaña a nuestras familias, comunidades, escuelas, movimientos, instituciones y servicios pastorales. Sostén a quienes sufren, fortalece a quienes sirven y anima a quienes han perdido la esperanza.
Mira especialmente a los pobres, a los enfermos, a los ancianos, a las personas con discapacidad, a los migrantes, a quienes están privados de su libertad, a quienes buscan trabajo, a quienes luchan contra las adicciones y a los jóvenes que atraviesan momentos de fragilidad o desaliento.
Haz que, caminando juntos como Pueblo de Dios, podamos crecer en el encuentro con Jesucristo vivo, integrarnos cada vez más plenamente en la vida de la Iglesia y anunciar con alegría el Evangelio a nuestro pueblo.
Que este Jubileo renueve nuestra esperanza, fortalezca nuestra comunión y nos impulse a ser una Iglesia cercana, fraterna y misionera.
Nuestra Señora de la Asunción, ruega por nosotros.
Amén.
PALABRAS FINALES
Al concluir este Rosario jubilar, damos gracias al Señor por el don de nuestra Iglesia diocesana. En comunión con toda la Iglesia y bajo la protección de Nuestra Señora de la Asunción, renovamos nuestra confianza en Aquel que camina con nosotros.
Que este tiempo de gracia nos ayude a volver siempre al corazón del mensaje de Jesús. Que el fuego del Espíritu mantenga viva nuestra comunión, fortalezca nuestra misión y nos impulse a seguir haciendo nuevas todas las cosas.
Como una familia alegre y una comunidad gozosa, queremos abrir nuestros brazos a todos, todos, todos, para que cada persona pueda encontrarse con Jesucristo vivo e integrarse plenamente en la vida de la Iglesia.
«Renovando la alianza, caminamos juntos»
HIMNO DEL JUBILEO DIOCESANO 2026
Él camina con nosotros
(Daniel Poli)
Oh, oh, oh, oh… (Repite)
Volver al corazón
del mensaje de Jesús.
El Amor es la fuerza de Dios
que hace nacer y renacer.
Él camina con nosotros renovando esta Alianza,
este fuego que nos une, este pacto de Esperanza,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas.
Él camina con nosotros renovando esta alianza,
este fuego que nos une, este pacto de esperanza,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas.
Una casa de puertas abiertas,
una Iglesia pobre para los pobres,
un pueblo en camino, un tiempo de Gracia,
un sueño en común y una misión.
Él camina con nosotros renovando esta alianza,
este fuego que nos une, este pacto de esperanza,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas,
para seguir haciendo nuevas todas las cosas.
Una familia alegre, comunidad gozosa,
que acoge con su abrazo
a todos, todos, todos,
a todos, todos, todos.
Volver al corazón…
