CELEBRACIÓN DE LOS 30 AÑOS DE LA CASA DE LA NIÑA
Y DEL NIÑO “EL CAMPITO”

 Acompañando historias – Potenciando vidas

  

El domingo 31 de agosto la Comunidad Cristiana María Madre de la Esperanza de Villa Corina celebró 30 años del servicio-misión de la Casa de la niña y el niño “El Campito”, experiencia educativa en el marco de la educación no formal que responde a las necesidades de los chicos, chicas y familias más vulnerables de Villa Corina, Villa Luján, el Dinamo y el Sapito.

Las respuestas concretas a estas necesidades tienen sus fundamentos en el Carisma y la Espiritualidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, que el domingo dieron gracias a Dios “por la fidelidad y la confianza que Dios pone en nuestros corazones y en nuestras manos”.

Homilía del Obispo

HOMILÍA – 30 AÑOS DE LA CASA DEL NIÑO “EL CAMPITO”

Querida comunidad:

Hoy nos reunimos para celebrar un acontecimiento muy especial: los 30 años de la Casa del Niño “El Campito”. Treinta años de cuidado, acompañamiento y promoción humana de tantos niños y adolescentes en el barrio de Villa Corina, un lugar que nos recuerda la fuerza de la esperanza incluso frente a la complejidad y los desafíos.

Al mirar esta historia, no podemos dejar de dar gracias a Dios por las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, quienes supieron ser las semillas de este proyecto. Gracias a ellas, y a todos los laicos, laicas, voluntarios que han puesto sus manos y su corazón al servicio de esta obra, hoy celebramos no solo un aniversario, sino un testimonio vivo de amor y servicio.

El Evangelio que escuchamos hoy nos habla de un banquete, de invitados y de puestos de honor. Jesús nos dice: “Cuando te inviten, ve y ocupa el último puesto… Dichoso tú porque ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos” (Lc 14,10.14).

Jesús nos invita a cambiar la lógica del mundo. No se trata de buscar prestigio, reconocimiento o títulos; se trata de servir y de hacer lugar a quienes más necesitan. Él nos recuerda que en la verdadera fiesta del Reino, los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros. Y ¿quiénes son los últimos, los invisibles, los marginados? Son los pobres, los descartables… son quienes la sociedad muchas veces deja de lado, pero que el amor de Dios siempre coloca en el centro.

La Casa del Niño “El Campito” ha vivido este Evangelio. Aquí no se trata de aparecer, ni de acumular honores, sino de dar lo mejor de uno mismo a quienes más lo necesitan. No solo alimentan el cuerpo, sino también la mente y el corazón; no solo acompañan a los niños en su crecimiento, sino que enseñan con el ejemplo a toda la comunidad que el servicio y la gratuidad son la verdadera medida del amor cristiano.

Hoy quiero decir gracias, con mayúscula, a las Hermanas de la Caridad que comenzaron este camino y que siguen inspirando a tantas generaciones. Gracias a los voluntarios y a todos los que, con paciencia y dedicación, construyeron esta historia de solidaridad y cuidado. Gracias a quienes, desde distintos lugares del mundo, han aportado su tiempo y su entrega para hacer posible este sueño que se ha transformado en un hogar para muchos.

El Evangelio nos recuerda que amar gratuitamente es nuestra verdadera recompensa. Cada abrazo, cada gesto de contención, cada momento compartido con un niño o adolescente en El Campito es una semilla del Reino de Dios, una semilla que florece en alegría, esperanza y vida. No buscamos que nos paguen, no buscamos reconocimiento, buscamos servir porque Dios nos ama así: gratuitamente, sin condiciones, y nos invita a hacer lo mismo.

Que esta celebración nos inspire a todos: a no temer acercarnos a quienes tienen hambre, a no mirar a un lado cuando vemos necesidad, a ocupar el puesto del siervo como nos enseñó Jesús. Que la Casa del Niño “El Campito” siga siendo un espacio de cuidado, de formación y de amor, un lugar donde los últimos se sientan los primeros, y donde la alegría de servir sea siempre la más grande recompensa.

Demos gracias a Dios por estos 30 años, y pidámosle la fuerza para seguir adelante, para que el banquete del amor y del servicio nunca se termine.

Que Dios bendiga a la Casa del Niño “El Campito”, a las queridas hermanas, a todos los que han pasado por ella y a quienes continúan esta hermosa misión. Dichosos ustedes, porque sirven sin esperar nada a cambio; y Dios mismo los recompensará con la alegría que no termina.

Amén.

☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús

Avellaneda-Lanús, 31 de agosto  de 2025.