MARÍA ROSA MÍSTICA: UNA COMUNIDAD QUE SIGUE DANDO FRUTO EN VALENTÍN ALSINA

 

En la víspera de la fiesta de María Rosa Mística, el domingo 12 de julio la comunidad de la capilla María Rosa Mística y Santa Ángela, de Valentín Alsina, celebró con profunda alegría sus fiestas patronales.

El Padre Obispo Maxi acompañó la procesión con la imagen de la Virgen y luego presidió la Santa Misa, concelebrada por el Pbro. Felipe Porta, responsable de Nuestra Señora de Fátima, parroquia a la que pertenece esta querida capilla.

Aunque el frío y el mal tiempo obligaron a realizar un recorrido más breve, la procesión conservó toda su intensidad espiritual. Los cantos, la proclamación de la Palabra y la oración acompañaron el paso de la imagen por las calles del barrio, mientras algunos vecinos salían de sus casas para saludar a la Virgen y recibir su bendición.

En su homilía, el Obispo propuso contemplar a María Rosa Mística como “tierra buena para la Palabra”, inspirándose en la parábola del sembrador. En el marco del Jubileo Diocesano, invitó a dejar que el Evangelio eche raíces en la vida de cada persona y de cada comunidad, para seguir construyendo una Iglesia que se renueva con la alegría del Evangelio, reconstruye vínculos y camina junto a quienes más sufren.

Al finalizar la celebración, el Padre Obispo bendijo el nuevo manto de la imagen de María Rosa Mística, que fue colocado solemnemente, y agradeció a la comunidad el esfuerzo cotidiano por cuidar y sostener este lugar de oración, al que definió como un verdadero santuario mariano para el barrio.

La celebración tuvo además un profundo significado histórico. La imagen que hoy se venera en la capilla fue bendecida en Fontanelle (Montichiari, Italia) el 4 de enero de 1983 y enviada especialmente para Valentín Alsina, como testimonia el certificado de autenticidad que conserva la comunidad. Más de cuatro décadas después, esa misma imagen continúa convocando a generaciones de fieles que encuentran en María un camino seguro hacia Cristo.

La fiesta concluyó con la bendición de los peregrinos, las familias y toda la comunidad, renovando la confianza en la intercesión de María Rosa Mística para seguir caminando juntos en este Año Jubilar Diocesano.

La Homilía del Padre Obispo Maxi se encuentra a continuación

HOMILÍA EN LA FIESTA DE MARÍA ROSA MÍSTICA- VALENTÍN ALSINA
MARÍA ROSA MÍSTICA, TIERRA BUENA PARA LA PALABRA

 

Queridos hermanos y hermanas:

Nos encontramos, una vez más, reunidos para celebrar la Eucaristía en la fiesta de María Rosa Mística. Este año lo hacemos en un contexto muy especial: el Jubileo Diocesano, con el que damos gracias al Señor por los veinticinco años de la unidad de las Iglesias de Avellaneda y Lanús. Bajo el lema «Renovando la alianza, caminamos juntos»[1] damos gracias por el camino recorrido y renovamos nuestra esperanza en el camino que el Señor sigue abriendo delante de nosotros.

La Palabra de Dios nos regala hoy una de las parábolas más bellas del Evangelio. Jesús sale a sembrar. No calcula, no mezquina la semilla, no selecciona el terreno. Siembra con una confianza desbordante. La semilla es siempre buena; el sembrador nunca deja de sembrar. La pregunta no es qué hace Dios, sino qué hacemos nosotros con el don que Él nos ofrece. ¿Qué clase de tierra encuentra hoy la Palabra en nuestro corazón? ¿Qué clase de tierra encuentra en nuestras comunidades, en la diócesis, en nuestro querido Valentín Alsina…?

En este Año Jubilar esa pregunta resuena con una fuerza particular. Porque una diócesis no se renueva solamente con celebraciones o proyectos. Se renueva cuando vuelve a escuchar la Palabra, cuando deja que el Evangelio eche raíces y transforme la vida de su pueblo.

Por eso, en las Orientaciones Pastorales 2026-2028[2], les propongo tres grandes horizontes que se expresan en los acentos que convergen en el rostro de la Iglesia que esperamos seguir configurando entre todos.

Esperamos ser una Iglesia que se renueva con la alegría del Evangelio, una Iglesia que nunca se acostumbra a Jesucristo, que vuelve cada día a la frescura de su Palabra y encuentra en ella la fuente de toda esperanza.

Buscamos ser una Iglesia de la alianza que reconstruye vínculos, porque el Señor no siembra para formar personas aisladas, sino un pueblo reconciliado, capaz de caminar unido, de escucharse, de perdonarse y de sostenerse mutuamente.

Y anhelamos ser una Iglesia samaritana que camina con el pueblo cuidando la dignidad humana, cercana a quienes sufren, comprometida con los más pobres y frágiles, una Iglesia que se inclina sobre las heridas de nuestro tiempo con la compasión de Cristo.

En la víspera de esta fiesta, la Iglesia nos ha regalado también una palabra de discernimiento. La carta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe nos invita a contemplar el contenido espiritual de la experiencia que dio origen a esta advocación. Allí se cita este pasaje de los escritos de Pierina Gilli[3]:

«Se me apareció en aquel momento una gran escalera, toda blanca, de unos quince metros de largo y cinco de ancho. Los lados estaban adornados con rosas, blancas, rojas y amarillas, formando como una barandilla. En lo alto de la escalera, en medio de un jardín acolchado de exuberantes rosas, en una hornacina, siempre de rosas de los mismos colores, con los pies apoyados en la alfombra, vestida de blanco y con las manos juntas, resplandeciente estaba Nuestra Señora “Rosa Mística”»

Es una imagen de extraordinaria belleza. Pero esa belleza no termina en sí misma. Como toda auténtica experiencia mariana, conduce siempre a Jesucristo. María nunca ocupa el lugar de la semilla ni del sembrador. Ella es la mujer que acogió plenamente la Palabra. Es la tierra buena donde el Evangelio dio el ciento por uno. Toda su belleza brota de haber dejado que Dios hiciera su obra en ella.

Por eso María sigue siendo para nosotros el modelo del discípulo. Ella nos enseña a escuchar antes que a hablar, a recibir antes que a pretender, a confiar antes que a controlar. Nos enseña que la fecundidad de la Iglesia no depende, en primer lugar, de nuestras capacidades, sino de la docilidad con la que acogemos la acción de Dios.

Ojalá este Jubileo Diocesano nos encuentre con un corazón disponible para dejarnos sembrar nuevamente por el Señor. Que cada comunidad, cada familia y cada uno de nosotros pueda convertirse, como María, en tierra buena para la Palabra.

Y que, renovando la alianza y caminando juntos, lleguemos a ser cada día más esa Iglesia que soñamos y buscamos: una Iglesia que se renueva con la alegría del Evangelio; una Iglesia de la alianza que reconstruye vínculos; y una Iglesia samaritana que camina con el pueblo cuidando la dignidad humana.

Que María Rosa Mística interceda por nosotros y nos acompañe en este camino.

Amén.

☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús

Valentín Alsina, Domingo 12 de julio 2026
XV del Tiempo Ordinario – Ciclo A

[1] https://avellanedalanus.org.ar/jubileo_diocesano-2026/
[2] https://avellanedalanus.org.ar/orientaciones_pastorales_2026-2028/
[3] https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20240705_lettera-devozione-mariarosamistica_sp.html