El 28 de julio de 2025, a los 75 años de edad y tras 48 años de ministerio sacerdotal, fue llamado a la Casa del Padre nuestro hermano

PADRE JORGE ALBERTO DEBENEDETTI,

presbítero de nuestra Diócesis de Avellaneda-Lanús.

 

Nacido el 1 de marzo de 1950, el P. Jorge ingresó tempranamente en la vida religiosa, abrazando el carisma de Don Bosco como miembro de la Congregación de los Salesianos de Don Bosco desde el 31 de enero de 1966. Durante su camino en la vida religiosa desempeño su pastoral en casas salesianas en La Boca, Almagro, Rio Grande (Tierra del Fuego), Caleta Olivia (Santa Cruz), San Isidro en Segundo Fernández, San Carlos y San Francisco de Asís. Además estuvo en casas formativas y fue maestro de novicios.

Fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1976, en el santuario del Sagrado Corazón (San Justo) iniciando así un ministerio sacerdotal profundamente marcado por un impetuoso carácter, la cercanía pastoral, lucidez intelectual, la alegría evangélica y el amor a los jóvenes.

Desde el 24 de junio de 2004, el Padre Jorge ejerció su ministerio en nuestra diócesis, donde rápidamente fue acogido por los fieles y hermanos sacerdotes. Fue administrador de la parroquia Santa Catalina de Siena, en Dock Sud, desde el 29 de marzo de 2005, y luego incardinado definitivamente a nuestra Iglesia particular el 16 de diciembre de 2005.

A partir de entonces, su servicio no conoció pausas: párroco de Santa Catalina (2006), Cristo Redentor en Villa Jardín (2008) y, más tarde, San José de los Obreros en Gerli (2014) y Nuestra Señora la Conquistadora (2021), entre otras comunidades que supieron de su entrega discreta y constante.

Además de su servicio parroquial, el Padre Jorge colaboró activamente en la vida diocesana: miembro del Consejo Presbiteral y delegado del clero en distintos decanatos, decano del Decanato 5, capellán externo de diversas parroquias, representante legal de la guardería Belén y del Instituto San Agustín, e integrante del Equipo Diocesano de Formación Permanente del Clero.

Quienes lo conocieron dan testimonio de su espiritualidad humilde y su silenciosa fidelidad. El P. Jorge fue un hermano cercano, un pastor de corazón grande y un servidor fiel que supo caminar con su gente, acompañar sin estridencias, y estar presente donde se lo necesitaba.

Hoy, y luego de haber luchado contra varios problemas de salud, con el corazón dolido pero agradecido, encomendamos su alma al Señor de la Vida, confiando de que quien sirvió tanto al Reino será recibido con ternura por Aquel que no se deja ganar en generosidad. Pedimos a todos una oración confiada por su eterno descanso.

A su familia, a las comunidades parroquiales que pastoreó, y a cada persona que compartió el camino con él, les hacemos llegar nuestra cercanía fraterna y nuestro abrazo en Cristo.

“Dichosos los que mueren en el Señor… Descansen de sus fatigas,
porque sus obras los acompañan” (Ap 14,13)

El Señor Jesús, nuestro buen Pastor resucitado,
le conceda ahora el descanso y la paz.

Pbro. Cristian Ariel Ugarte
Canciller