LA DIÓCESIS DE AVELLANEDA-LANÚS CELEBRÓ LA III JORNADA JUVENIL DIOCESANA
El domingo 31 de agosto se realizó la III Asamblea Juvenil Diocesana en la Parroquia San Cayetano de Lanús, en la que participaron jóvenes representantes de diversas comunidades, movimientos y grupos juveniles con el objetivo de discernir juntos, en la escucha recíproca, en la reflexión y en la oración, caminos para la pastoral de juventud en Avellaneda-Lanús. La Asamblea fue preparada por los miembros del servicio diocesano de pastoral de juventud, con la coordinación de Nahuel Sánchez y Camila Martínez.
Durante la jornada, después de entronizar la Palabra de Dios e invocar al Espíritu Santo, se sucedieron diversos bloques de escucha a través de la conversación espiritual sobre la realidad actual de los jóvenes, para pensar desde ahí la acción pastoral, y sobre la salud mental en el contexto de la pastoral juvenil y en el horizonte de sentido que ofrece la fe en Jesús. Así como también un espacio de intercambio y de construcción colectiva en vistas a los lineamientos del plan de formación de animadores que el Obispo pidió a la Pastoral de Juventud, cuya referente es Morena Postmo. Todo lo surgido en la asamblea será compartido desde el equipo diocesano a las diversas realidades juveniles de la diócesis para desde allí continuar trabajando en el próximo bienio.
La Asamblea concluyó con la celebración de la Misa en la que el Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni animó a los jóvenes “a no tener miedo de gastar la vida en el servicio, ya que es el camino de la verdadera alegría”. Y les dirigió un pedido con emoción y confianza: “sean escuela de generosidad, den con todo el corazón todo lo que tienen… sin esperar recompensa, y además quiero agradecerles porque sé que entre ustedes esto se da mucho. Pero también sé que muchas veces padecen dentro de las comunidades esto mismo que a mí me pesa, esas enormes mezquindades, gente que no les da espacio, que no abre las puertas, que se apodera de los lugares”. Por eso, para poder vivir realmente el seguimiento de Jesús, los invitó a poner en el centro del camino de formación, la Palabra de Dios.
Durante la Misa, el Obispo agradeció al Padre Sebastián Zagari, quien concluyó su misión acompañando la pastoral: “quiero agradecer inmensamente al Padre Sebastián el acompañamiento de estos meses, y su permanente disponibilidad, cercanía y fraternidad para la misión que este obispo tiene siempre por delante”. Y dio la bienvenida al Padre Alan (Rolo) Rolón, nuevo delegado episcopal para la pastoral de juventud: “Desde ahora el Padre Rolo los va a acompañar de manera especial en mi nombre. Él será signo de cercanía, de escucha y de servicio Así como Jesús se puso en medio como el que sirve, yo les envío a un hermano y un hijo sacerdote que camine junto a ustedes, para que también el obispo pueda estar entre ustedes”. El Padre Rolo, quien recientemente participó del Jubileo de los Jóvenes, manifestó su gratitud y su disponibilidad para vivir esta misión encomendada por el Obispo.
Al final de la Asamblea, los miembros del equipo de Pastoral de Juventud anunciaron la próxima Misión Juvenil Diocesana, que se realizará en Gerli, del 18 al 21 de diciembre, pocos días antes de la clausura del Jubileo de la Esperanza.
Homilía del Obispo
HOMILÍA – ASAMBLEA JUVENIL
Evangelio de San Lucas 14, 1. 7-14
Queridos jóvenes:
Hoy el Evangelio nos lleva a una escena muy concreta: un banquete que parece revelar la contradicción de una sociedad que produce abundancia, pero no sabe qué hacer con ella cuando la mesa está llena de quienes ya no tienen hambre, mientras afuera muchos carecen de lo básico. Algunos pensarán que se ha invitado a la gente equivocada, eso refleja con ironía el drama de fondo: la vida se organiza para compartir con los que no necesitan, excluyendo a los que realmente esperan ser invitados.
Jesús observa cómo algunos buscan los primeros puestos y aprovecha para dar una enseñanza que nunca pierde vigencia: “El que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido.”
En esta Asamblea Juvenil, donde reflexionan estas palabras tienen mucho para decirnos.
1. La tentación de los primeros lugares, los puestos de honor.
En su vida de jóvenes hay mucha presión por sobresalir: demostrar logros, “ser alguien”, mostrar siempre lo mejor en redes. Jesús recuerda que la verdadera grandeza no está en ser el primero, sino en servir.
El lugar que importa no es el que el mundo te da, sino el que eliges en el corazón de los demás cuando te entregas por amor.
2. El banquete abierto a todos
Jesús pide invitar al banquete a pobres, los rengos, lisiados y ciegos: a los que nadie invita.
Queridos jóvenes, esa es la misión de sus comunidades: ser una casa abierta donde todos encuentren un lugar, sobre todo los que sienten que no encajan. Una Iglesia joven debe parecerse a esa mesa abierta del Reino.
3. La lógica de Jesús
Muchos jóvenes viven cargados de ansiedad, cansancio, sensación de no estar a la altura. En este contexto el Evangelio es una buena noticia, sobre todo para esos jóvenes: porque nos dice que valemos no por rendir o por tener éxito, sino porque somos hijos e hijas amados de Dios. Esa certeza sana el corazón y da paz.
4. El amor gratuito:
El cristiano no sirve esperando una recompensa ni en la tierra ni en el cielo como si se tratara de una “inversión espiritual”. La verdadera recompensa es la alegría de amar como Dios ama: sin cálculo, sin condiciones, con gratuidad absoluta.
5. La comunidad cristiana:
La palabra “comunidad” hoy resonó mucho. A menudo incluso en la Iglesia surgen divisiones por “puestos”, títulos, reconocimiento. Jesús recuerda que la Iglesia no es un banquete de privilegiados, sino una mesa servida para los pobres y para los pecadores.
6. El servicio como misión
El banquete del Reino es una misión: abrir mesas nuevas, construir comunidades de mesas abiertas. Eso quiere ser también esta Asamblea: soñar juntos una Iglesia más fraterna, más abierta.
Como saben, porque ya fue publicado, con esta Misa quiero dar inicio al servicio del Padre Rolo en la Pastoral de Juventud. Desde ahora, los va a acompañar de manera especial en mi nombre. Él será signo de cercanía, de escucha y de servicio. Así como Jesús se puso “en medio como el que sirve”, yo les envío a un hermano y un hijo sacerdote que camine junto a ustedes, para que también el obispo pueda estar entre ustedes.
Al mismo tiempo quiero agradecer inmensamente al Padre Sebastián Zagari el acompañamiento de estos meses, y su permanente disponibilidad, cercanía y fraternidad para la misión que este obispo tiene siempre por delante.
7. Dichosos los invitados al banquete: de la mezquindad a la generosidad
Jesús concluye: “Dichoso vos, porque ellos no pueden pagarte;”. La felicidad no está en recibir reconocimientos, sino en amar gratuitamente. La recompensa ya es la alegría de servir, de vivir con el corazón de Dios.
Una de las cosas que más me duelen, en la sociedad pero mucho más en la Iglesia, son las experiencias de enorme mezquindad que tenemos entre nosotros. Junto a cosas maravillosas que experimentamos en la Iglesia, también experimentamos a veces la oscuridad profunda de enormes mezquindades, de gente que dice ponerse al servicio del Señor pero compite por los primeros puestos, que dice estar al servicio de todos – sobre todo de los excluidos – y que excluye a los demás. Es un escándalo, porque es hacer lo contrario de lo que nos ensenó Jesús, pero además es muy desgastante constatar entre nosotros estas grandes mezquindades.
Yo les pido, queridos jóvenes, que sean escuela de generosidad, que sepan dar con todo el corazón todo lo que tienen, que se vacíen dándolo todo sin esperar recompensa, y además quiero agradecerlo porque sé que entre ustedes esto se da mucho. Pero también sé que muchas veces padecen dentro de las comunidades esto mismo que a mí pesa, esas enormes mezquindades, gente que no les da espacio, que no abre las puertas, que se apodera de los lugares.
Entonces les pido a los jóvenes que en este proceso de buscar caminos de formación, busquemos poner la Palabra de Dios en el centro de nuestra vida, como han hecho desde esta mañana. Porque sólo la Palabra de Dios se convierte en escuela real de seguimiento de Jesús. Por eso la Palabra debe ser el eje, el corazón, de la propuesta formativa que estamos buscando.
Conclusión
Queridos jóvenes: No teman ocupar los últimos lugares. No teman abrir espacio al que llega tarde o al que se siente fuera. No teman gastar la vida en servir, aunque parezca que nadie lo reconoce. Ese es el camino de la verdadera alegría. Hoy, el Señor los vuelve a invitar: “Vengan al banquete del Reino, donde todos tienen un lugar.” Amén.
☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús
Avellaneda-Lanús, 31 de agosto de 2025.
