JORNADA DEL BUEN PASTOR EN AVELLANEDA-LANÚS: “RECONOCEMOS TU VOZ, RENOVAMOS LA ALIANZA”

 

En el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, nuestra Diócesis de Avellaneda-Lanús vivió este sábado la Jornada del Buen Pastor, organizada por la Pastoral Vocacional: una intensa jornada de fe, encuentro y alegría, que reunió a numerosos adolescentes y jóvenes de distintas comunidades de la diócesis.

Desde temprano, los participantes comenzaron la jornada en el Santuario San Cayetano de Lanús, donde vivieron distintos momentos de reflexión, escucha y trabajo comunitario, reflexionando sobre el el llamado a reconocer la voz de Jesús y a renovar la alianza, en el contexto del Año Jubilar Diocesano.

Un momento de especial alegría se vivió en la peregrinación desde el Santuario de San Cayetano hacia la Parroquia San Juan María Vianney, Santuario Diocesano de Oración por las Vocaciones.

La jornada tuvo su punto culminante en la celebración de la Eucaristía, a las 16 horas, presidida por el Padre Pbispo Maxi y concelebrada por numerosos sacerdotes —entre ellos los vicarios generales, los asesores de la Pastoral Vocacional y el rector del seminario — junto a los seminaristas y algunos diáconos, en el marco de una nutrida y fervorosa asamblea de jóvenes y fieles de la comunidad.

En su homilía, el obispo situó la celebración en el Año Jubilar Diocesano, recordando los 25 años de la diócesis de Avellaneda-Lanús, e invitando a vivir este tiempo como una oportunidad para hacer memoria agradecida y renovar la alianza desde la escucha de la voz del Buen Pastor.

A partir del Evangelio de Juan, profundizó en el contraste entre quienes reconocen la voz de Jesús y quienes se dejan confundir por otras voces que no conducen a la vida. En ese contexto, propuso la imagen del “Pastor bello”: una belleza que no es superficial, sino honda y verdadera, capaz de cautivar especialmente a los jóvenes. “Es la belleza de la sonrisa, de la alegría, del amor y de la entrega solidaria”, expresó, señalando que esa es la que hoy sigue atrayendo los corazones.

Finalmente, exhortó a los jóvenes a estar atentos al llamado de Dios, a no temerle, y a dejarse guiar por la voz del Pastor que conduce a la vida plena.

La jornada concluyó en un clima de alegría, comunión y esperanza, como signo de una Iglesia joven que, en medio de los desafíos, sigue caminando unida y renovando su alianza, confiada en la fidelidad de Dios que nunca deja de llamar.