Se constituyó la Unidad Pastoral Avellaneda Centro
en el marco de la Fiesta de la Sagrada Familia
En el marco de la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia, la Iglesia diocesana de Avellaneda-Lanús dio un nuevo paso en su camino de renovación pastoral con la constitución de la Unidad Pastoral “Avellaneda Centro”, integrada por la Parroquia Sagrada Familia y la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, junto a la Capilla del Santísimo Sacramento. Las celebraciones se desarrollaron durante el fin de semana del 27 y 28 de diciembre, con una sentida participación del Pueblo de Dios de ambas comunidades.
El sábado 27 de diciembre se realizó una significativa peregrinación que partió simultáneamente desde la Catedral y desde la Parroquia Sagrada Familia, llevando las imágenes de los patronos hasta la Casa del Bicentenario. El gesto expresó de modo visible el deseo de caminar juntos y de fortalecer la comunión entre las comunidades del centro de Avellaneda. Allí, el Vicario General de la diócesis, Mons. Oscar López, presidió la Eucaristía en la que se comunicó oficialmente, mediante la lectura de una nota de Cancillería, la constitución de la nueva Unidad Pastoral, en continuidad con un proceso pastoral ya iniciado y conforme a lo establecido por decreto.
En ese marco, se informó que el Padre Obispo Maxi ha designado como moderador de la Unidad Pastoral Avellaneda Centro al Padre Gabriel Favero, quien coordinará este camino junto a los equipos pastorales y a un Consejo Pastoral de Unidad, con representantes de las comunidades involucradas. Se destacó que este proceso será paulatino y estará acompañado por espacios de diálogo, evaluación y discernimiento, con el objetivo de favorecer una evangelización más coordinada, cercana y misionera, respetando plenamente la identidad y la vida propia de cada parroquia.
El domingo 29 de diciembre, en la Parroquia Sagrada Familia, el Padre Obispo Maxi presidió la Eucaristía, ofreciendo una lectura espiritual del paso pastoral dado el día anterior. En su homilía, invitó a contemplar a la Sagrada Familia como una familia pobre y peregrina, obligada a huir para proteger la vida, y animó a vivir la nueva Unidad Pastoral como una experiencia concreta de comunión, cuidado mutuo y esperanza, especialmente en contextos marcados por la fragilidad social.
Las celebraciones concluyeron poniendo bajo la intercesión de María y José este nuevo camino pastoral, pidiendo que, a ejemplo de la Sagrada Familia, la Unidad Pastoral Avellaneda Centro sea un verdadero signo de Iglesia en salida, capaz de vivir la unidad en la diversidad y de anunciar el Evangelio desde la cercanía, la fraternidad y el servicio.
La homilía completa del Padre Obispo Maxi se trascribe a continuación.
HOMILÍA – FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
PARROQUIA SAGRADA FAMILIA – AVELLANEDA
Hermanos y hermanas:
Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia. Y el Evangelio no nos muestra una familia ideal, tranquila y protegida, sino una familia pobre, amenazada, obligada a huir para salvar la vida de su hijo. Jesús, María y José tienen que salir de noche, dejar su tierra y empezar de nuevo en un lugar extraño.
Esto nos dice algo muy fuerte: Dios no eligió nacer en una familia cómoda, sino en una familia que conoce el miedo, la incertidumbre y la injusticia. No nace del lado del poder, sino del lado de los que tienen que arreglarse como pueden para seguir adelante.
Herodes representa un mundo que vive con miedo a perder lo que tiene. Un mundo donde manda el poder, la ambición, el “sálvese quien pueda”. Y cuando eso pasa, los más chicos, los más débiles, las familias, terminan pagando las consecuencias. Eso no nos es ajeno. Lo vemos todos los días en nuestros barrios: violencia, adicciones, trabajo que no alcanza, soledad, familias que hacen malabares para llegar a fin de mes.
Frente a ese mundo, la Sagrada Familia no responde con violencia ni con poder. Responde cuidando la vida, confiando en Dios y sosteniéndose unos a otros. José escucha, María acompaña, Jesús es protegido. En medio de tanta oscuridad, esa familia se convierte en una luz.
Y esa es también nuestra misión hoy. No porque nuestras familias sean perfectas, sino porque, aun con límites y heridas, pueden ser lugares de cuidado, de encuentro y de esperanza. Cuando en una casa se reza aunque sea una oración sencilla; cuando se habla en vez de gritar; cuando se perdona; cuando se comparte lo poco que hay; cuando se cuida a los chicos, a los abuelos, a los enfermos… ahí Dios está presente.
En el Conurbano Sur, donde tantas veces pesa la soledad y el cansancio, las familias y las comunidades están llamadas a ser redes que sostienen. Nadie se salva solo. Por eso hoy es importante recordar que nuestra parroquia forma parte de una unidad pastoral más grande. No caminamos aislados. Nos necesitamos unos a otros, como se necesitan las familias cuando las cosas se ponen difíciles.
Celebrar la Sagrada Familia es renovar este compromiso: cuidar la vida, cuidar los vínculos, cuidar la comunidad. Ser pequeñas luces en medio de tantas sombras. No con grandes discursos, sino con gestos sencillos y cotidianos.
Pidamos a María y a José que acompañen a nuestras familias, a las que están bien y a las que están pasando momentos duros. Que nos ayuden a no apagar la llama del amor y a seguir creyendo que, incluso en medio de la pobreza y la fragilidad, Dios sigue naciendo entre nosotros.
Amén.
☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús
Avellaneda, 28 de diciembre de 2025.
