MENSAJE DEL PADRE OBISPO
CON OCASIÓN DE LA JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA

 

Queridos hermanos y hermanas:

En este día, en que celebramos la Jornada de la Vida Consagrada en la Argentina, quiero llegar a ustedes con un saludo fraterno y agradecido, reconociendo el valioso don que sus vidas, sus comunidades y sus carismas significan para nuestra Iglesia de Avellaneda-Lanús. En el marco del Jubileo Diocesano que estamos viviendo, bajo el lema “Renovando la alianza, caminamos juntos”, somos invitados a agradecer la historia compartida y, sobre todo, a renovar nuestra disponibilidad para la misión que el Señor nos confía.

En este camino, la vida consagrada tiene mucho para ofrecer. Su presencia enriquece profundamente nuestra vida diocesana. Cada carisma es un don del Espíritu para la Iglesia y para nuestro pueblo. Lo vemos en la presencia cotidiana de las diversas comunidades en nuestras parroquias y capillas, en las pastorales, en las periferias y en tantos espacios donde se acompaña, se escucha, se sirve y se sostiene la esperanza.

El camino pastoral que estamos recorriendo juntos nos invita a construir una Iglesia que se renueva con la alegría del Evangelio, que reconstruye vínculos y que camina con nuestro pueblo. Y en este horizonte, la vida consagrada está llamada a seguir ofreciendo su riqueza propia: una vida entregada a Jesús, una fraternidad que sabe de cuidado y de servicio, una presencia profética y una disponibilidad para la misión.

Entre las reflexiones compartidas por la vida consagrada de la diócesis, surgió el anhelo de transitar el seguimiento de Jesús inspirados en los modelos de Mama Antula, nuestra santa argentina, y del Beato Cardenal Eduardo Pironio. No es casual que hayan aparecido ellos. En Mama Antula contemplamos una mujer profundamente misionera, que salió al encuentro de las personas llevando el Evangelio allí donde hacía falta. En Pironio reconocemos a un pastor que amó profundamente a la Iglesia y que dedicó una parte significativa de su vida al acompañamiento y al servicio de la vida consagrada. Ambos nos recuerdan que la vocación se hace presencia: presencia cercana, misionera, fraterna y esperanzada.

En ese mismo encuentro apareció con fuerza el deseo de conocerse más, entretejer fraternidad, compartir los carismas. Creo que este es un hermoso camino para seguir haciendo vida nuestro lema jubilar: renovar la alianza significa también renovar nuestros vínculos; caminar juntos significa reconocernos, escucharnos y poner nuestros dones al servicio de una misión compartida. Como ustedes mismos han manifestado, hacer presente el Reino mediante gestos cercanos, palabras y opciones que contribuyan a la transformación de la realidad.

Por eso, en este día, quiero decirles sencillamente, en nombre de toda nuestra Iglesia diocesana: ¡gracias! Gracias por su presencia, por su entrega cotidiana, por la fidelidad a sus carismas y por todo lo que aportan, tantas veces silenciosamente, a la vida de nuestra diócesis.

Que María, mujer consagrada y discípula, acompañe nuestro camino, y que el testimonio de Mama Antula y del Cardenal Pironio los anime a vivir una vida consagrada cada vez más misionera, fraterna y cercana.

Con mi afecto y mi bendición.

☩ Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni
Obispo de Avellaneda-Lanús

Avellaneda-Lanús, 08 de septiembre de 2026.